JetLag

2016-06-07 Edmonton
2016-06-07

Todavía pareciera que el inglés es una lengua ajena a mis oidos. El calor me confunde y me niega pensar que esto es Canadá. Mi reloj vital tampoco parece tener claro si es hora de dormir o salir de fiesta. Digamos que hasta el desorden de la habitación, pareciera retratar mi estado mental …

.03
Primera mañana en Edmonton y me hago un café, bueno corrijo, un Aguatxirri, o Americano como lo llamamos nosotros (que por cierto tarda media hora, pues tendré que limpiar todos los aparatos y su entorno). Volvemos a la higiene no-meticulosa, a los platos sucios en las baldas, a las sartenes de hierro fundido que nunca se friegan, al pan sin hacer y las migas que todo abarcan. Cuesta arrancar, falta energía…
Más si cabe, cuando me pongo con el coche y no arranca. Con ayuda de Paul y Paul2 pruebo cables y arrancar a empujones, pero no va. La batería muerta dice el barbudo regordete que se las da de conductor de grúa que Sara ha llamado. Pero consigue arrancarlo e intento acercarlo hasta el taller, no sin otra anécdota. ¡el coche se para justo antes del cruce del taller, 63ave con 99street! Y claro, no se me ocurre otra cosa que salir y empujarlo hasta la esquina mientras hileras de coches se forman a mi paso… Sara que estaba 5 coches atrás, se preocupa de reírse y llamar a sus colegas para compartir la anécdota! (en fin…). Eso si, detallazo de dos tíos que pararon y salieron del coche para ayudarme a empujar.
Total que la broma de los 5 meses parado y un problema con las llaves costará unos mil dolares, pero la anécdota no te lo quita nadie. O eso les digo a Richard, Oesa y compañía que me llevan de birras a la noche. Una Trad para mí, una Grashopper para Rich, y propina en la barra ¡Of couse! The Empress sigue con el mismo olor a madera húmeda, pinta de “saloon” de película del oeste y camarera con cara de mala hostia de siempre.

.02
Total que el segundo día arranca como los gallos, con las primeras briznas de sol. El día pinta como momento de limpieza y orden. Papeles por aquí, visita al café de Peter y Cristiani por ahí, chucherías en Dollarama y vuelta a casa. Se alarga la espera del coche, y tampoco parece haber trabajo en el horizonte. Al parecer la crisis del petroleo y el fuego en Fort McMurry han dejado tocada la economía. Eso si, no se esperan dejar ver las primeras liadas, pues Paul2 me propone renovar nuestra casa en Julio. ¡Osease, una obra de 2 meses! (y yo que había tenido bastante en Euskadi! Jjj).
Pero siempre me quedará mi clase de Zouk… Ese extraño oasis en el que parezco sobrar, pero que tanto me relaja. ¿Os imagináis a Gari, bailando apretado?jjj Pues yo tampoco, y me asusto cada vez que me veo en el espejo de la pared… pero, me alegro de seguir sorprendiéndome.

.01
Un tercer día se suma ha este tambaleante inicio, en donde las aguas no parecen aclararse. Me apetecía unos meses de trabajo duro, sin complicaciones, sin tener que preguntarme qué hacer ni cómo en cada momento. Esperaba ya estar sudando la gota gorda y poniendo pladur, pero no es el caso, ni parece que será fácil. Se que las aguas se calmarán, y aunque no consiga todo lo que esperaba con esta vuelta a Canadá, mal no me va a ir. Pero esa falta de algo palpable hace resonar la sensación de desarraigo que ha dejado mi marcha de Euskadi. Serán mis sobrinos, mi gente, los atardeceres de Igeldo, los “cariños” de Aitor o quién sabe qué, pero la herida escuece como nunca antes…
Pero ya está me digo… Las dudas siguen presentes, pero hago lo que vine ha hacer: trabajar y poco a poco abrirme paso.
Visito a Acron, mi ex-compañía en el que me junto con Isa, Garry y dejo el recado para Chris. A ellos debo en gran parte estar de vuelta en Canadá y así cierro capítulo. Sin saber muy claro todavía qué, me pongo con Sara a medir los planos de la casa (y algo me dice que otra vez, la estoy liando). A la tarde tras recuperar mi viejo Focus confirmo que empiezo a trabajar al día siguiente, y que, si todo encaja, en julio empezamos obra en casa.

Todavía me da la media noche entre momentos vividos y sonrisas que despido. Es el JetLag, o el tiempo de adecuación, me digo, pero ya se acaba la cuenta atrás… Mañana, empezamos.

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